miércoles, 16 de diciembre de 2020

Importancia del ácido fólico para las mujeres embarazadas (Anatomía)

 Importancia del ácido fólico para las mujeres embarazadas

¿Qué es el ácido fólico? 

El ácido fólico, folacina o ácido pteroilmonoglutámico, conocido también como vitamina B₉, ​ es una vitamina hidrosoluble del complejo de vitamina B, necesaria para la maduración de proteínas estructurales y hemoglobina; su insuficiencia en los humanos es muy rara. Su fórmula es C19H19N7O6.
Ácido fólico - Wikipedia, la enciclopedia libre
 

Importancia para las mujeres embarazadas


El ácido fólico es una vitamina fundamental en la producción y el mantenimiento de células nuevas. Especialmente importante en periodos como la infancia y el embarazo, se recomienda que una mujer tome ácido fólico como mínimo un mes antes de la concepción y durante la gestación para prevenir posibles defectos congénitos del bebé.

Estos defectos son principalmente neurológicos:
-Anencefalia: en que las partes del cerebro y el cráneo de un bebé no se forman correctamente. Los bebés que nacen con anencefalia no pueden sobrevivir.
-Espina bífida: en que la columna vertebral de un bebé no se desarrolla correctamente, y puede dar como resultado algunas discapacidades físicas severas.

El desarrollo y cierre del tubo neural del bebé se produce durante los primeros 28 días del embarazo, por eso tanto la anencefalia como la espina bífida es muy probable que se den antes de que la mujer sepa que está embarazada. Por este motivo la recomendación es la toma de ácido fólico antes de conocer el embarazo.

Al mismo tiempo, sabiendo que sólo el 50% de los embarazos son planificados, es altamente recomendable que todas las mujeres que estén en una franja de edad fértil tomen ácido fólico de forma habitual. Además, la ingesta de ácido fólico es beneficiosa aunque no se tengan planes de concebir. Nuestro cuerpo produce células nuevas cada día (piel, cabello, uñas, glóbulos rojos y blancos, etc) y necesita ácido fólico para generarlas

Hay varias maneras de asegurarse la ingesta necesaria de ácido fólico:
Consumiendo una dieta rica en folato, que se puede obtener comiendo frijoles, guisantes, lentejas, naranjas y jugo de naranja, espárragos, brócoli y verduras de hoja verde como las espinacas, hojas de mostaza, aguacate, huevos, leche, etc...
Consumiendo ácido fólico incorporado a alimentos como panes enriquecidos, pastas, arroz y cereales. Consumiendo preparados vitamínicos. Pese tengamos una dieta rica en folato, a menudo no es suficiente para conseguir la cantidad diaria recomendada. Por eso es probable que se necesite un suplemento vitamínico de ácido fólico.

La mayoría de las multivitaminas contienen todo el ácido fólico que se necesita (400mcg/día), y en caso de que esto suponga un problema estomacal se pueden tomar durante las comidas o justo antes de acostarse.

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Trabajo sobre el origen de las vacunas y el descubrimiento de la penicilina

 ORIGEN DE LAS VACUNAS Y EL DESCUBRIMIENTO DE LA PENICILINA

ORIGEN DE LAS VACUNAS



El origen de las vacunas se atribuye al médico inglés Edward Jenner a finales del siglo XVIII. Para ese entonces, la viruela, una enfermedad infecciosa causada por el virus Variola virus, que llevaba afectando a la humanidad desde el año 10 000 a.C. y suponía más de 400 000 muertes anuales únicamente en Europa.
 
Edward Jenner trabajaba en un entorno rural y había comprobado que, por algún motivo, las personas que trabajaban cuidando el ganado parecían ser inmunes a la viruela. El médico observó a las pastoras que ordeñaban a las vacas y observó que, al ordeñar vacas que sufrían un tipo de viruela típico de estos animales, las jóvenes sólo desarrollaban unas ampollas similares a las de la viruela humana, aunque atenuada y únicamente en las manos. Al médico esto le resultó muy interesante y, rápidamente, pensó en inocular la viruela bovina en humanos, para ver si esto los hacía resistentes.

En el Siglo XVIII las leyes éticas de la experimentación en humanos todavía no estaban muy claras, así que a Jenner no le costó demasiado conseguir voluntarios. El médico inglés inoculó la viruela bovina en el hijo de su jardinero, el pequeño James Phipps y esperó varias semanas. Todo ocurrió según lo previsto y el pequeño no desarrolló viruela. Entonces, Jenner inoculó el extracto de un paciente con viruela en James y no se infectó, ni él ni el resto de personas a las que Jenner inoculó posteriormente el virus de la viruela bovina. 

Una breve historia sobre el origen y uso de las vacunas - Revista C2
 
El éxito de Jenner fue un muy importante en esa época, ya que suponía una forma muy sencilla de evitar el gran número de muertos por viruela en todo el mundo. Sin embargo, pese a que su método funcionaba, Jenner no tenía ni idea de qué era exactamente lo que protegía a los inoculados con viruela bovina de la viruela humana. De hecho, en ese entonces no se conocía el origen de la enfermedad, ya que ni siquiera se sabía qué era un virus.

 

 

 


DESCUBRIMIENTO DE LA PENICILINA

Alexander Fleming era profesor de Bacteriología en el St. Mary´s Hospital en Londres durante 1928. Tal vez durante ese verano el Dr. Fleming tuviese especial prisa por irse de vacaciones; el caso es que se fue sin limpiar a conciencia el laboratorio.

A la vuelta , Fleming empezó a limpiar las placas Petri sucias. En aquellas placas Petri se había estado experimentando con bacterias, concretamente Staphylococcus aureus, y Fleming observó algo raro en uno de ellas: había crecimiento de moho, y a su alrededor un halo libre de bacterias. Aquel moho desprendía una sustancia capaz de inhibir el crecimiento bacteriano.

Enseguida Fleming aisló el hongo y probó su eficacia contra varios tipos de bacterias. Charles Tom identificó al hongo como perteneciente a la especie Penicillium notatum y Fleming bautizó la sustancia como penicilina.

En 1929 Fleming publicó sus hallazgos sobre la penicilina. A pesar de la importancia potencial de la noticia, el hallazgo pasó algo desapercibido. No fue hasta 1943 cuando la penicilina se sometió a ensayos clínicos. Su primer uso a gran escala se dio durante la Segunda Guerra Mundial para tratar a los soldados heridos en el Día D.

No fue sino hasta 1948 que Andrew J. Moyer, uno de los científicos responsables de este progreso, obtuvo una patente para un método de producción en masa de penicilina.

En 1945, el Premio Nobel de Fisiología o Medicina se otorgó conjuntamente a Sir Alexander Fleming, Ernst Boris Chain y Sir Howard Walter Florey, por el descubrimiento de la penicilina y su efecto curativo en diversas enfermedades infecciosas.


El descubrimiento de la penicilina: cómo la suerte cambió al mundo

Importancia del ácido fólico para las mujeres embarazadas (Anatomía)

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